Han pasado
unas semanas. Las peores semanas de mi vida… No he vuelto a saber más de él. Me
quise alejar lo más posible de su vida para que pudiera ser feliz…
Empecé en la
radio, con Mateo, y la verdad es que me ayudó mucho estas semanas…
Y aquí
estoy, saliendo de la radio para ir a mi casa, que es lo que estoy haciendo
siempre…
De mi casa
al trabajo y del trabajo a mi casa… Mi madre dice que desde entonces ya no
tengo vida social, pero yo pienso que, desde hace bastante tiempo, mi vida dejó
de tener sentido… Sin él… ¿Qué soy yo sin él?
Nada…
Esta vez le
perdí yo… Todo lo que nos pasó fue culpa mía… Nunca olvidaré esas palabras que
me dijo aquel día…
“¡Jodes mi
mundo! ¡Me jodes a mí!”
Esas palabras
ocupan mi mente las veinticuatro horas del día… Mi intención nunca fue hacerla
daño… Al revés, yo solo quería que él fuera feliz, que nadie le hiciera daño…
Pero creo que todo eso se lo hice yo…
Voy en el
coche y voy pensando en él, siempre voy pensando en él. Con Supersubmarina de
fondo, ¿cómo no?...
Él me enseñó
ese grupo, ese grupo que ahora es de mis favoritos, y siempre que suena
Supersubmarina en mi casa o en mi coche, más recuerdos me invaden con él…
Me viene un
recuerdo… Vamos juntos en el coche, íbamos a cenar por ahí, y de fondo tenemos
a Supersubmarina…
“ Vamos riendo y haciendo tonterías, como de
costumbre. Salimos de su casa agarraditos de la mano y nos subimos al coche,
nada más arrancar empieza a sonar “Supersubmarina”, sonrío mucho mientras le
miro.
Vamos al restaurante de siempre, al
restaurante que siempre vamos en nuestro aniversario, al restaurante donde me
llevó por primera vez.
Empiezo a cantar las canciones
mientras él me mira y mira a la carretera mientras ríe.
Cris: Eh, tú, niño, ¿de qué te ríes? –Con
un tono chulesco mientras sonrío.
Dani: Me rio de ti… -sigue riendo.-
Tú y tus maneras de destrozar las canciones de estos chavales… Ay, Pedroche…
-se está descojonando.
Cris : -Me cruzo de brazos, pongo
morritos y frunzo el ceño. Empiezo a hablar con voz de niña pequeña.- Eres malo…
-mirando a la carretera con la misma postura.- ¡Que sepas que yo no destruyo
canciones!
Dani: -Riendo.- no, no, qué va… ¡Cómo
se me ocurre decir que mi novia no destroza canciones al cantarla, si canta
genial! –Con tono irónico. No deja de reír en todo el rato.
Cris: -me hago la enfadada, y, aún
con la misma postura, miro por la ventanilla.
Dani: Ey, peque, no te me enfades,
que sabes que adoro hacerte de rabiar con este tema. –posando una de sus manos
en mi muslo.
Cris: Umm...
Veo que llegamos al restaurante. No
hay aparcamiento cerca de la puerta, así que aparca más adelante. Cuando para
el coche, intento bajarme pero me coge del brazo.”
Cada vez que
paso por delante de la puerta de ese restaurante… Me muero… Y cómo no, con lo
masoca que soy, paso por la puerta… Empiezan a salir lágrimas de mis ojos al
seguir recordando lo que viví aquel día…
“ Me acera a él y me besa. Un beso dulce,
lento, cálido… Un beso de esos que cuando me los das olvidas al mundo y lo
único que haces es seguir con el beso.
Cris: -me separo lentamente de él.-
Jo, no es gusto… Sabes cómo ganarme…
Dani: Sí, lo sé perfectamente.
¿Vamos, señorita de Martínez? –mientras sale del coche abre mi puerta.-
Cris: -Sonrío como una idiota, pongo
mi mano para que me la coja, y así lo hace.- Claro, vamos señorito Martínez.
Entramos al restaurante y vamos a la
mesa de siempre y, claramente, pedimos también lo de siempre.
Dani: Tengo una sorpresita para ti…”
Y en medio
del recuerdo me suena el móvil, cojo el móvil. Whats de Nacho. Paro el coche y
lo leo…
No… no puede
ser… O…otra vez no… Estallo a llorar como cual niña que perdió su globo…



