Lo abro del
todo. Saco los papeles y… Me quedo pasmada. No reacciono. Solo leo una y otra
vez el destino.
Mi mente
solo repite el destino, solo se empieza a imaginar cómo va a ser ir con Dani a…
París.
Finalmente
reacciono, dejo los billetes del viaje en la mesa y me lanzo a besar con locura
a Dani. Entre los besos le suelto algún que otro “Te quiero” y algún que otro
“Eres tonto”.
Dani:
-separándose un poco.- ¿Por qué soy tonto?
Cris: Por
gastarte tanto dinero…
Dani: Va
tonta, que no pasa nada, joder. Si es en ti me gasto el dinero que haga falta,
¿vale?
Cris:
-Sonrío y vuelvo a besarle.-
Volvemos a
hacer que nuestras lenguas choquen y empiecen una guerra dentro de mi boca, una
guerra que ninguno de los dos está dispuesto a perder.
Se pone
encima de mí y va como loco a mi cuello. Al sentir sus labios rozar mi cuello
me estremezco muchísimo. Cierro los ojos y arqueo levemente la espalda como
pidiendo más. Cosa que Dani nota y hace que se le escape una leve carcajada.
Y por
segunda vez en este día me vuelve a hacer suya. Me hace suya en su sofá.
Volvemos a sentir nuestras respiraciones entre cortadas. Volvemos a mirarnos
con pasión, con deseo, con lujuria. Volvemos a juntar nuestros labios y de por
medio soltar algún que otro gemido.
Y son estos
momentos en los que no necesitas nada más para ser feliz. Son los que con un
simple roce del hombre de tu vida te hace feliz.
Son con los
que cuando le ves una sonrisa decides perderte en ella para buscar la clave de
tu felicidad al ver la sonrisa.
Cae rendido
a mi lado. Pero yo me abrazo a él. A su pecho desnudo y cierro los ojos.
Respiro y noto su olor. Noto que está a mi lado. Noto que estamos felices…
Siento que
solo existimos él y yo en este mundo de obstáculos. En este mundo de pruebas…
Me abraza bien fuerte y me deja un suave beso en la cabeza.
Cosas como
estas son las que hacen que me meta en mi mundo. Que haga que imagine millones
de cosas a su lado. Como por ejemplo… Una boda…
Sí, casarme
con él sería perfecto, espectacular, impresionante… Entrar en la iglesia y que
todo los invitados se giren, y verle a él, ver que se gira y me mira de arriba
abajo con una amplia sonrisa.
Acercarme al
altar con una súper amplia sonrisa, una sonrisa muy grande, de oreja a oreja y
poder ver bien como va él. Poder agarrarle de la mano y susurrarnos un “Te
quiero” a la vez, y acto seguido decirle que va perfecto…
Y luego
llegar al momento del “Sí quiero.” Se me ponen los pelos de punta nada más
pensarlo…
Diciembre.
Para ser más exactos 25 de Diciembre. El cumpleaños de Dani. El cumpleaños del
hombre que hace que sonría día tras día. Y aquí estoy, tirada en la cama, con
sus regalos guardados en mi armario y mal.
Estoy mal
porque no puedo estar con él. Tengo que estar con mi familia y él con la suya.
Ya que el 30 nos vamos para París a
pasar la Nochevieja juntos.
Aun es muy
pronto para llamarle, ya que ayer se fue para León por la tarde-noche. Y
estaría cansado del viaje y bueno que salió con sus amigos de fiesta y demás
cosas. Y también como que a las siete de la mañana no le voy a despertar por
querer hablar con él, por querer decirle otra vez felicidades, por querer
escuchar su voz.
No quería
despertarle, pero tarde… Ya cogí el móvil y marqué su número. Espero que me lo
coja… Cuando iba a colgar me lo coge.
Dani: -con
la voz ronca.- ¿Quién es a estas horas de la mañana? Si las calles no están ni
puestas…
Cris: ¿Cómo
que quien soy? ¿Acaso es que no has visto el nombre al cogerlo?
Dani: Ais,
mi niña, pues como que a estas horas leer no me apetece, estaba durmiendo
plácidamente en la cama, hasta que Nacho vino a mi cuarto y me despertó para
que lo cogiera…
Cris: -rio.-
¿También desperté a Nacho? –No me contesta.- Dani, ¿estás ahí? –Sigue sin
hablarme.- Daniel, me estás asustando un poco… ¿estás? –Sigue sin contestarme.
Oigo como alguien le habla, parece ser su hermano.- ¡Daniel! ¿Estás?
Nacho: -con
la voz ronca también.- Cris, soy Nacho. Que mi hermano se ha quedado dormido…
Cris: Joder,
qué susto me ha pegado el muy mamón…
Nacho: Ya lo
sé. Te oí. –Ríe.-
Cris: Bueno,
pues dile cuando despierte que quiero hablar con él. Que le echo de menos.
Nacho: Pues
espera, que le despierto. Voy a poner el manos libres. –Lo pone.- ¿Se oye?
Cris: -rio.-
Sí, se oye.
Nacho: Va
Dani, despierta.
Cris:
¡¡Daniel!!
Al rato muy
largo despierta y empezamos a hablar los tres. A la vez de nada y a la vez de
todo.
Interrumpo
nuestra conversación para soltarle, a Dani, algún que otro “Felicidades, amor”
y algún que otro “Te quiero.”
Hace rato
que colgamos y yo ya estoy metida en la ducha, pensando en si coger el coche e
ir a León a verle, pero es una locura…
Salgo y me
visto. Voy a pasear un rato, así que me pongo el abrigo y salgo de mi casa con
mi bolso.
Voy paseando
por las calles, voy mirando escaparates, la gente feliz con sus parejas, riendo
y hablando. Parándose por las esquinas para besarse…
Algo hace
que vuelva corriendo a mi casa, que vaya a por la maleta, no muy grande, y
empiece a meter ropa.
Tampoco
llevo tanta cosa, vaqueros largos y camisetas, jerséis y zapatos. Cojo el
cargador del móvil y lo meto a mi bolso. Antes de salir de casa me vuelvo a
cambiar. Me pongo más cómoda. Más informal.
Dejo una
nota encima de la mesita y tras coger las llaves del coche salgo de casa con la
maleta.
Voy al
coche, guardo la maleta y me voy para Barajas. Espero que haya aviones…
Llego y
aparco el coche en el aparcamiento, luego tendré que pagar, pero me da igual.
Le doy las llaves al que se encarga de los coches y me voy corriendo a buscar
un vuelo, destino León.
Voy mirando
por las televisiones o lo que sea eso que está colgado en las columnas, paredes
y demás historias.
Veo uno,
sale dentro de media hora. Me da tiempo aun. Voy corriendo al mostrador, cuando
llego me falta el aire, y como puedo, le digo a la chica que quiero un billete
para ir a León. Solo ida.
Me da el
billete, la verdad es que la chica era muy maja, porque empezó a decirme que no
hacía falta que facturara mi maleta, que solo la pesara y demás cosas. Por lo
tanto no tengo que esperar luego a la maleta, ni esperar ahora a facturarla.
Salgo
corriendo para ir al pasillo exacto. Busco como loca el número y la letra
correspondientes por los cartelitos grandes que hay. Cuando lo encuentro me
aseguro de que es ese y voy al mostrador para embarcar.
Llego
fatigada, y me dice la chica que pase, menos mal que aun hay gente que entra.
Paso el pasillo largo que pusieron de la puerta de la sala a la puerta del avión.
Voy andando muy deprisa.
Llego y me
siento en mi asiento tras dejar la maleta. Apago el móvil y dejo que mis
nervios se apoderen de mí.
Al rato
llego a León. Cojo mi maleta y me bajo del avión. Voy buscando la salida de la
terminal y cuando la encuentro busco un Taxi. Me va a costar mucho dinero, pero
quiero que sea una sorpresa.
Al rato ya
estoy en la puerta de su casa a punto de llamar. Por suerte la puerta del
portal estaba abierta y subí a su piso sin necesidad de llamar.
Dejo la
maleta en la puerta. Cojo papel y boli y escribo…
“Me imagino
tu cara al ver la maleta aquí, delante de la puerta, sola, y con esta nota y me
parto de risa. Di mi nombre y a lo mejor saldré. Te quiero.”
Pico al
timbre y me escondo como puedo, detrás de algunas plantas. Un escondite un
poco… fácil de verme, pero algo es algo.
Veo que
abren la puerta. Es él. Sonrío como una tonta mientras veo como coge la nota y
la lee mientras sonríe.
Dani: -Mira
por el rellano.- Va Predochada, sal. –Sonriendo como un tonto enamorado.-
Cris: -Voy a
hacerle desesperar un poquito. Sigo escondida.-
Dani: -Deja
la nota en la maleta de nuevo y sale más al rellano.- Señorita Pedroche, salga
de su escondite. Gracias.
Cris:
-Suelto una carcajada. Creo que me ha oído.-
Dani: Cris,
te oí. –ríe.- anda, sal ya.
Cris: -Está
de espaldas a mí, salgo y me abrazo a él por atrás dejándole un beso en el
cuello.- ¡Hola!
Dani: -Se
gira. Estamos a muy pocos milímetros. Llevo mis brazos a su cuello y mis manos
acarician su pelo mientras él se apodera de mi cintura pegándome más a él, si
cabe.- te he echado muchísimo de menos.
Cris:
-Sonrío como una tonta.- y yo amor, y yo. –Me apodero rápidamente de sus
labios.-
Dani: -Me
mete en su casa y cierra la puerta. No me deja coger la maleta, así que me
aparto un poco de él.- Jo, no te apartes.
Cris: Dani,
primero que mi maleta la has dejado fuera, ni siquiera me has dejado cogerla;
-me rio.- y segundo que están tus padres y tu hermano, así que suelta. –Dándole
un suave golpecito en la mano, pero eso sí, con una amplia sonrisa.-
Me suelta y
me deja que salga a coger la maleta. Salgo y la cojo. Paso y rápidamente me
vuelve a agarrar de la cintura. Le doy un beso. Un largo beso. Intenso,
apasionado, pero a la vez dulce.
Estamos un
rato con sus padres y su hermano, hasta que sus padres se van a comprar o a no
sé dónde. Dani me coge en brazos, haciendo que enrosque mis piernas a él y mis
brazos a su cuello haciendo que mis manos se pierdan en su pelo.
Acortamos la
distancia con un beso muy apasionado, muy romántico. Me lleva a su cuarto y me
tira a la cama. Se pone encima de mí y
va a mi cuello como loco. Lo besa con muchísima ansia.
Dani: -En
susurro.- Quiero sentirte…
Y así es
como empezamos a desnudarnos. Cuando estoy yo completamente desnuda se queda
embobado mirándome. Me da mucha vergüenza que me mire así…
Y así, entre
besos, caricias y demás muestras de cariño me hace suya. Le vuelvo a sentir
dentro de mí, cosa que hace que me estremezca mucho. Noto su respiración entre
cortada a dos milímetros de mi cara.
Me apodero
de sus labios. Hago que entreabra su boca con mi lengua, y ahora están nuestras
lenguas jugando en su boca, comenzando una batalla dentro de su boca.
Dentro del
beso suelto algún que otro gemido. Dani se ríe y después le pasa a él y me rio
yo. Le echaba tanto de menos…
Al rato cae
a mi lado, se abraza a mí y se queda dormidito. Le miro dormir, mientras le
acaricio el pelo, mientras vuelvo a pensar en un futuro… Los dos… Casados…
Pienso en
que el haberme gastando un billete de avión para venir a verle a merecido la
pena. Ahora estoy más feliz, pero claro, ni siquiera me ha dejado felicitarle.
Nada más
verme me ha besado. Y me encanta. Me levanto con sumo cuidado para no
despertarle. Me pongo la ropa y abro la maleta. Saco los regalos y vuelvo a
cerrar la maleta.
Los dejo en
ladito en el suelo y me acerco a Dani, empiezo a darle besitos por el cuello
para que despierte. Por la cara y finalmente en los labios.
Al rato
largo despierta y empiezo a darle los regalos. Con cada regalo me besa. Y eso
que es ropa y Converse. Pero siempre hay un regalo que lo hace especial.
Con el que
sonríes como un tonto enamorado al verlo. Y ese regalo aun no se lo he dado,
porque simplemente antes de nada, quiero que lea aquella carta que le escribí
hace unos días.
Exactamente
para eso, para su regalo. Me levanto y voy a mi bolso. Saco el sobrecito que
tiene dibujado un globo rojo en un ladito. Cosa que ya lo hace más especial el
próximo regalo…
“No sé cómo
empezar a decirte lo mucho que te quiero. Lo mucho que me haces feliz. Pero a
lo mejor con algunas palabritas… lo consigo.
Te quiero
tanto hasta el punto de estar mala y levantarme de un golpe de la cama con tal
de verte, te quiero tanto hasta el punto de perderme por el mundo a tu lado, te
quiero tanta hasta el punto de que me vuelvas loca por tus huesos.
De pensar en
ti cada segundo que hay, cada minuto y cada hora. Porque a tu lado los
segundos, minutos y horas no son algo fácil de olvidar. Porque contigo a tu
lado, en esos segundos, minutos y horas, los consigues hacer sencillos.
Difíciles de olvidar.
Los
consigues hacer especiales, románticos, tiernos… Los consigues hacer
inolvidables. Consigues no borrarlos de mi cabeza. Consigues que cada vez que
piense en aquel instante, por mínimo que sea, me salga una sonrisita de tonta
enamorada.
Y eso es lo
que estoy ahora mismo. Estoy enamorada, sí, del hombre más perfecto de la faz
de la tierra, y tengo la suerte de tenerlo yo. Tengo la suerte de solo sentirte
yo. Tengo la suerte de que esos labios solo los pruebe yo.
Tengo que
darte las gracias por hacerme feliz, por hacerme única, por hacerme tuya… Te
tengo que dar las gracias por tantas cosas…
Gracias a ti
sé cómo se siente lo llamado ‘felicidad’ porque con un simple roce haces que me
estremezca, sonría y recuerde todos los momentos a tu lado acelerados a mil por
hora.
Porque
cuando tu piel choca con mi piel se conocen al instante, y empiezan a recordar
todo. Lo bueno y lo malo. Por creas que no, lo malo, también tiene algo bueno.
Y ese bueno
que tiene lo malo es que por lo menos, aunque me hayas hecho daño, aunque nos
hayamos hecho daño, hemos estado juntos.
Y bueno,
simplemente decirte que felicidades, que muchísimas felicidades, que
veintinueve añazos no se cumplen todos los días.
Te quiere,
tu Pedrochada.”
Y tras que
leyera la carta con varias pausas y lágrimas, le di su regalo, el más especial
de todos…
Varias fotos
nuestras, reveladas, pero solo una estaba enmarcada. Solo una, y simplemente la
más especial…
La foto de
nuestro primer beso. Aquel beso donde sentimos, por lo menos yo, millones de
cosas por nuestros estómagos. Aquel día, aquel momento inolvidable…
Dani:
-Dentro de un beso lleno de lágrimas por parte de los dos. Pero lágrimas
bonitas. Lágrimas de emoción…-: Te quiero… -se aparta un poquito de mí, y en
susurro me dice…-: me has revivido con los besos que me has dado… -y volvemos a
juntar nuestros labios.
