miércoles, 12 de septiembre de 2012

Capitulo 30. El accidente.




Ya han pasado unos meses, unos meses de lágrimas, lágrimas desordenadas. Lágrimas a todas horas…

¿Por qué sigo llorando por él? ¿Por qué sigo enamorada de él? ¿Por qué cada vez que le veo mis ganas de besarle son infinitas? … Son demasiadas preguntas las que me hago cada día…

Si no voy corriendo a sus brazos es porque no ha sido fiel conmigo… Ha echado a la basura toda nuestra relación…

Ahora mismo huiría, me iría unos días, o unos meses… Pero huir es de cobardes…

Hoy, viernes, el equipo ha dicho de ir a cenar por ahí, de ir a tomar algo después de cenar y yo, la verdad es que tengo ganas… Sí…

Sí, porque así me despejo un poco y dejo llorar por una noche… Porque desde que aquello pasó, no he salido de fiesta, no me he divertido… He estado lo más seca del mundo, lo más arisca, lo más antipática…

Claramente en el directo y con los fans no, con ellos, con los que me apoyan día tras día les he regalado miles de sonrisas, porque las merecen.

Hemos quedado a las nueve en los estudios, y ya son las ocho y cuarto. Hoy no tengo ningún repor, mejor.

Me voy a la ducha, salgo y me arreglo un poco. Una faldita negra corta, con una camiseta blanca de palabra de honor y tacones negros.

Mientras me peino y me maquillo escucho música de la radio, algunas son animadas, otras lentas y otras que mis ganas de llorar son extremas.

Pero soy fuerte, hoy voy a ser fuerte, voy a vivir la vida hoy, voy a reír, llorar de la risa, sonreír y aparentar que soy “feliz”…

Ya estoy en los estudios, y nada más llegar yo, al rato, llega él. Intento aparentar que no me importa su presencia… Veo que sale de su coche Anna con el móvil en la mano y la envío un Whats.

“Anna, ¿puedes acercarte a mí?”

No me contesta, lo lee y viene “corriendo” hacia mí. Me abraza con fuerza, con mucha fuerza.

Anna: Me alegro de que hayas venido… - con una tierna sonrisa. –

Me limito a sonreír. Al rato ya va llegando la gente, y nos decidimos por ir a cenar a un restaurante que ha dicho él…

A nuestro restaurante Italiano, a donde íbamos cuando salíamos a cenar… Sabe perfectamente que me encanta, pero ambos sabemos que ese restaurante tiene muchos recuerdos impregnados en sus paredes.

Cenamos entre risas, yo al lado de Anna y de Meri y él, que seguramente lo hizo aposta, en frente de mí…

Cada vez que alzaba la vista al frente me encontraba con su mirada… Y eso ya era caso perdido…

Cada vez que nuestras miradas chocaban yo me perdía, me quedaba muda, me olvidaba del mundo…

Ahora estamos en un local, me acerco a la barra con Anna y pedimos dos malibú piña.

La verdad es que me lo estoy pasando muy bien, no hablo con mucho con Dani y si le hablo es porque no me queda de otra…

Pagamos y vamos a donde están todos, cuando estamos a punto de llegar alguien se choca conmigo y me tira la copa encima…

Cris: Joder… podrías mirar por dónde vas eh. – mirando mi camiseta mojada. –

**: Perdón… No te había visto…

Cris: - levanto la mirada. – Bueno… ya da igual… - con una sonrisa dulce.

**: Yo creo que en compensación te puedo invitar a una copa… - sonriendo dulcemente. –

Acepto encantada, volvemos los dos solos a la barra y pedimos. Nos vamos a un sofá del local y nos presentamos. Es un chico simpático, majo, amable, atento, romántico… Es muy guapo, pero claro, luego está él, que una vez le conoces todos los demás te parecen poca cosa… Pero tengo que aprender a vivir sin él…

Marco, el chico, cada vez me hace reír más. Tiene unos ojazos muy bonitos, como los de Anna más o menos.

Siento una atenta mirada clavada en mí, me giro sigilosamente y veo que es él. Le noto tenso…

Marco se acerca a mí y yo… yo también… será a lo mejor por joderle a él… o… o porque quiero rehacer mi vida con alguien que no sea él…

Marco: - me quita un mechón de pelo de la cara. – me encantan tus ojos… - sonriendo. –

La verdad es que me está ganando, y yo cada vez sonrío más. No pienso en una boda, pero sí en una relación…

Sé que le acabo de conocer a penas hace unas horas, pero siento una conexión. No es que sea tan especial como con la que sentía con Dani, pero tenemos conexión, me hace sonreír y eso es lo importante…

Dicen que quien te hace llorar no te merece, y tienen razón…


Ya ha pasado unas cuantas semanitas, y Marco y yo estamos saliendo. Somos felices. Y la verdad, es que estoy contenta de estar con él. No es nada violento, además, odia la violencia.

Dice que con la violencia no se va a ningún sitio, y tiene razón.

Hoy viene a buscarme cuando acabe el programa, hoy y muchos días, pero hay algunos que no, porque tengo repor...

Me lleva y me recoge, cuando acabo un repor tarde le envío un Whats y viene a por mí y después me lleva al cine, o a su casa a cenar...

Sinceramente, estamos genial juntos, felices…

Me cambio y rápidamente voy fuera de los estudios, me apoyo en la pared y empiezo a ver Twitter.

Veo que la puerta de los estudios se abre y sale él. Se acerca a mi lado y se apoya en la pared también. Me limito a decir “Hola.”, y a mirar al frente, como él.

Dani: ¿Qué? ¿Esperando a Marco?
Cris: Sí, esperando a Marco… ¿Y tú?
Dani: Esperar también…
Cris: Ah… ¿y se puede saber quién es?
Dani: Una amiga...
Cris: Ah… pues muy bien… - al rato veo que llega Marco. Sonrío como una tonta. - ¡Bueno, me voy! –voy a echar a andar pero me agarra del brazo.- ¿qué pasa?

No habla, solo se limita a llevarme más atrás, a su lado.

Dani: Veo que eres feliz…
Cris: Sí, lo soy. ¿Algún problema?
Dani: No, ninguno… Pero me gustaría hablar contigo… ¿Quedamos para cenar?
Cris: Dani… A ver… tengo novio, me gusta estar con él, pasar tiempo con él y bueno, cenar con él… - veo la carita de tristeza que pone, los ojitos de desilusión y se me cae el mundo encima. – Bueno, luego te mando un Whats y te digo…

Y antes de soltarme me da dos besos y se va corriendo a su coche gritando “¡A las nueve en mi casa!”

Me encanta verle así de ilusionado. Voy al coche de Marco y una vez dentro le doy un beso.

Cris: Oye Marco, que hoy he quedado para cenar con un amigo. ¿Te importa?
Marco: ¡En absoluto! ¡Tienes que seguir quedando con tus amigos!

Mientras decidimos donde ir le hablo a Dani por Whats.

“¿Tú no habías quedado?”

“No, no me acuerdo… :)”

“O sea, que lo tenias todo planeado…”

“Sí… más o menos…. Jiji”

“Pues a las nueve en tu casa.”

“No tardes eh.”

“No sé… a lo mejor me hago de rogar… ;)”

Paso la tarde con Marco, y las ocho le digo que me lleve a mi casa. Me arreglo. Unos pantalones cortos, una camiseta negra que transparenta un poco y tacones negros.

A las nueve estoy en su portal, pero me voy a hacer de rogar… Bajo del coche y voy a su rellano y me siento en las escaleras.

A los cinco minutos llamo a su puerta y con una sonrisa me abre.

Dani: Cinco minutos ahí sentada… - riéndose. –
Cris: Ah, qué bien, que me has pillado… Pues vaya…
Dani: Anda, pasa. – aun riéndose. –

Paso y voy directa a su salón, me siento en el sofá y dejo el bolso en este también.

Viene con dos vasos y se sienta a mi lado.

Dani: Toma, un coctel de esos de alcohol.
Cris: - sonrío y cojo el coctel. – Muchas gracias, Dani.

Hablamos de tonterías, muchas tonterías y llega el momento del silencio. Un silencio incómodo…

Dani: - por fin se decide a hablar. – Cris… sé que te hice mucho daño, y tal… Y me siento fatal… tú no te mereces que nadie te ponga los cuernos…
Cris: Dani… a ver, que no he venido aquí para recordar eso y llorar…
Dani: Lo sé… perdón…
Cris: Tranquilo… - sonriendo dulcemente. –

Dani: Es que… desde que vi que salías con Marco, pensando que cada día te ibas olvidando un poquito de mí y yo, que no puedo, ni podía olvidarme de ti… pues… empecé a salir con una chica…
Cris: - sonrío. La verdad es que no quiero sonreír, solo quiero llorar, pero me hago la dura… - me alegro que hayas conocido a una chica…
Dani: Gracias… - sonriendo. – Y bueno, ya han pasado unos meses… ya cada día que pasa ambos nos intentamos olvidar… y para mí es imposible…
Cris: Y para mí….
Dani: - sonreímos. – bueno… y como no quiero perder el contacto contigo… he pensado en ser amigos…
Cris: ¿Amigos? ¡Claro! ¡Genial..!

Tras esa charla de ser amigos y demás, cenamos y al rato me viene a mi casa… Amigos… Él… mi amigo…

A cualquiera que se lo cuente le parecerá una estupidez… Siempre atraeremos, siempre vamos a morir de ganas de besarnos…


Ya han pasado días. No sé exactamente la cifra de esos días, pero lo que sí sé es que han pasado días…

Días en los que Dani y yo hemos quedado, días en los que hemos ido a tomar algo con nuestras respectivas parejas, días en los que hemos salido de fiesta todos juntos, en los que hemos ido a cenar juntos.

Días en los que cada segundo de verle sonreír con Marina he muerto, en los que Marina quería ser yo…

No he dejado de pensar en él, no consigo olvidarle… El tiempo pasa, y pasa y yo aun no le he olvidado…

Y la verdad es que tampoco quiero olvidarle… No quiero olvidar nada… No quiero olvidar nada que haya vivido junto a él…

Quiero recordar los buenos momentos, para sonreír más que nunca. Quiero recordar los malos momentos, para llorar.

Y sí, y si tengo que llorar por recordar los momentos a su lado lloro… Porque sí… sigo completamente enamorada de él…

Hoy, jueves, he quedado con Dani en el portal de su casa. Me pongo unos vaqueros, unas Converse y una camiseta tirantes blanca y una camisa de manga corta, a rosita, encima.

Dejo la camisa abierta y cojo una bandolera. Meto mis cosas, entre ellas algunos libros, para hacer fotocopia de unos apuntes a Irene y tiro para casa de Dani.

Cuando llego y aparco voy a su portal, le llamo al telefonillo y al rato ya está abriendo la puerta.

Dani: ¡Hola fea!
Cris: ¡Hola tonto!

Nos reímos y nos damos un gran abrazo. Son estos momentos en los que me considero protegida...

Nos separamos y echamos a andar a una cafetería. Vamos hablando, riendo… Pero claro… como amigos…

Semáforo en rojo para los coches, verde para los vía andantes. No hay mucha gente para cruzar, solo estamos unos chicos en frente y nosotros en “nuestra” acera.

Echo a andar dejando a Dani un poco atrás, que se quedó un poco embobado, estaba en su mundo, vamos.

Y de repente, algo me lleva, algo me lanza un poco lejos, algo hace que pierda el conocimiento...


Noto que estoy tumbada en alguna cama, estoy tan cansada, que no puedo ni siquiera abrir los ojos…

Me duele todo el cuerpo, no puedo ni moverme del dolor que tengo…

Como estoy tan cansada dejo los ojos cerrados y me dispongo a escuchar, ya que oigo a gente hablar…

Sé perfectamente que es Dani, por lo que sonrío al oír que se preocupa por mí…

Al rato noto que se acerca a mí y me acaricia la frente tras haberse sentado en el larguero de mi cama.

Dani: -acariciando mi cara.- va Cris, despierta pequeñaja, tienes que seguir haciendo las tonterías que haces cuando quedamos… -me da un beso en la mejilla.- ¿sabes? Desde que te vi con Marco me comieron los celos, y busque a Marina solo por saber si también te comían los celos pero… -noto que se le corta la voz.- pero veía que eres feliz con Marco, y bueno, pensé que ya te habías olvidado de mí, pero cuando te invité a cenar me dijiste que tampoco te habías olvidado de mí, me alegre muchísimo, y se encendió una chispa de esperanza… Esperanza a volver juntos, a intentarlo de nuevo… Porque sé que ya me has dado muchas oportunidades, pero eso significa que aún me quieres y si yo te las pido… es… porque te quiero, te quiero más que el primer día, siento que sin ti mi mundo se derrumba, que la felicidad se fue de mí… Porque mi felicidad está si sé que estás tú a mi lado… Y cuando te han atropellado… -noto unas gotitas caer en mi mejilla.- pensé que no podía verte más, que ya no iba a notar los golpes que me das en el hombro cuando te hago de rabiar…, pensé que ya no iba a ver nunca más tu preciosa sonrisa… y se me vino el mundo encima… No he dejado de llorar hasta que he sabido que estabas bien… con algunas cuantas lesiones, pero que estabas bien al fin y al cabo… Y Cris… si me has escuchado… solo quiero que resumas todo esto que te he dicho en un “Te quiero más que ayer, pero menos que mañana.”, y  que todos y cada uno de los días, al despertar, lo recuerdes… aunque yo no esté a tu lado… -hace una pausa, y a mí me entran ganas de abrazarle, de llorar, de besarle… de todo, y cuando lo voy a hacer, vuelve a hablar.- el accidente me ha hecho darme cuenta que te quiero más de lo que imaginaba… 

"Nota: Y es verdad, que a veces tiene que pasar algo para saber lo demasiado que quieres a esa persona, a veces la vida te tiene que dar un toque, te tiene que avisar de que vayas junto a tu felicidad."


jueves, 6 de septiembre de 2012

Capitulo 29. Desliz.



Ya está llegando el día de irnos a París, no sé porqué pero estoy demasiado nerviosa.

Cada día saco algo nuevo del armario para llevarme a París, no son muchos días, pero vamos a pasar el fin de año y el año nuevo juntos, en París, que es lo que más me gusta.

Sin nadie más, sin terceras personas que nos estropeen las vacaciones. Los dos solos. Nuestro primer viaje.


Día definitivo, hoy ya nos vamos a París. No nos quedamos a lo de las pre-uvas estas, porque sacamos, bueno, sacó los billetes de avión antes de que supiera nada.

Estos días hemos estado la mar de genial. Algunas veces hemos tenido peleillas, pero lo típico en una pareja.

No todo es de color rosita, no todo es Disney, aunque a mí me encantaría que todo fuera así. Todo Disney, con mi príncipe azul, y yo la princesita.

Estoy esperando en mi portal a que venga Dani a recogerme para ir a los estudios. Y sí, voy con la maleta. Porque nada más salir del plató nos vamos a ir al aeropuerto.

Hoy no tengo ningún repor, cosa que me viene genial, porque así no llego a París agotada.

Al rato veo que ya llega Dani, cuando para en frente de mi portal voy corriendo a dejar la maleta en su maletero, lo abro y veo también su maleta. Es grande. Más que la mía. Sonrío instantáneamente y me voy al sitio del copiloto. Cuando monto me tiro a sus labios a besarle.

Y aquí estamos, besándonos. Nos da igual que la gente nos mire, que hablen o cualquier cosa. Cada vez el beso es más apasionado. Me separo y con una sonrisa de pilla le digo que vayamos a los estudios.

Vamos camino a los estudios, con nuestros típicos piques. Sonriéndonos, y demás cosas que hacen que cada día esté más enamorada.

Porque son los pequeños momentos, esos pequeños instantes cuando más feliz te sientes. Por mínima tontería que sea.

Llegamos a los estudios y bajamos del coche. Me tiro a abrazarle. No me quiero separar ni un milímetro de él.

Dani: -Aferrándose de mi cintura y mientras me da besitos en el cuello.- Señorita Pedrochada, hoy nos vamos a París, ¿tienes ganas?
Cris: -Enroscando mis brazos por su cuello dándole besitos en su cuello también.- Tengo muchísimas ganas.
Dani: -Noto que sonríe mientras me da besitos en el cuello.- Yo llevo una maleta grande. Cabe más ropa… Y bueno, así solo facturamos una… -separándose.- ¿Metes tu ropa en la mía?
Cris: -Sonrío.- ¡¡Sí!! ¡Vamos, saca las maletas!
Dani: -Yendo al maletero.- Ya voy Pedrochada, ya voy.
Cris: Así parece que vivimos juntos, y que estamos casados, y que es nuestra Luna de Miel… -Sonriendo.-
Dani: ¿Eso es una indirecta? –Riendo.-
Cris: Mmmm puede que sí… -haciéndome la remolona mientras sonrío.-
Dani: -Ya a mi lado con las dos maletas. Cierra el coche.- Va Pedrochada, tira para arriba con tu maleta. –Dándome en mi trasero.-
Cris: ¡¡Oye!! –haciéndome la ofendida.- ¡Que no soy un caballo!
Dani: -ríe.- va, ¡tira antes de que te coja! –riendo a más no poder.


Hace apenas unas horas que llegamos a París. Parezco una niña pequeña viendo las calles, viendo la ropa, viendo todo. Siempre suelto algún que otro ‘¡Hala, qué bonito!’ o ‘¡Hala!’ como expresión.

Son instantes en los que me vuelvo pequeña, en los que Dani se ríe, en los que nos miramos, paramos y nos besamos.

Instantes que es difícil explicarlo con palabras, que o lo sientes, o no sabes cómo es. Porque digamos que son más que preciosos. Porque son únicos. Son en los que cuando miremos las fotos que nos hemos hecho vamos a sonreír. Vamos a sonreír al recordar París…

Hoy vamos a ver la Torre Eiffel. Me muero de ganas por hacernos una foto teniendo de fondo la Torre. Es lo más romántico que hay.

Estamos ya viendo la Torre Eiffel, mi cara de boba viéndola es increíble. Le hago miles de fotos, cada una con un efecto distinto, con un enfoque distinto.

Pasamos un fin de año genial, entre risas, besos, miradas, caricias… Y demás muestras de cariño.

Mañana ya volvemos a Madrid. La verdad es que no me quiero ir, aquí estoy muy a gusto con él. Sin que nadie nos reconozca. Bueno, casi nadie, porque ya nos han parado una pareja. Pero es normal.

Paseamos agarraditos de la mano, abrazaditos por la cintura, nos paramos y nos besamos cuando queremos. Pequeños detalles de las parejas que es precioso, que eres feliz a su lado.

Estamos en el hotel, tirados en la cama, hablando de todo y a la vez de nada. De cualquier tontería que se nos pasa por la cabeza, besándonos, “pegándonos”, haciéndonos cosquillas. ¿Qué más le puede pedir a la vida? La verdad es que nada.

Nada porque tengo toda la felicidad del mundo. Estoy riendo con el hombre al que más amo, con el que pasaría el resto de mi vida a su lado. Y es verdad, que nunca nadie ha hecho que sienta todo lo que siento con él.

Con él todo es especial, todo lo que siento es especial, nuestra relación es especial.

Voy a levantarme de la cama pero no me deja. Me coge de la cintura y me vuelve a tirar a la cama, me tumba y se pone encima de mí. Con cada pierna a cada lado de mí.

Le miro con una sonrisa pícara y acto seguido ya me está besando. Un beso calmado, suave, romántico, bonito, dulce. Pero según va pasando el tiempo cada vez se hace más intenso, pero bonito, más alocado, pero romántico, más apasionado, pero dulce.

Son besos que nadie siente, porque son únicos. Nuestros besos son únicos, nuestros ritmos. Cada día inventamos un ritmo o repetimos el primer ritmo de todos.

Besos que todo el mundo desea sentir… Besos que con un simple roce de nuestras lenguas ya te estás estremeciendo. La gente pensará que son unos besos más, pero no. No son unos besos más.

Poco a poco va bajando a mi cuello y en este se vuelve loco. Empieza a besarlo sin parar, a hacerme chupetones, a darme mordisquitos. Va subiendo a mi oreja izquierda, y cuando llega allí me deja un leve mordisquito en el lóbulo, cosa que produce que suelte un pequeño gemido.

Dani: Me encanta que sueltes esos pequeños gemidos…-y tras ese susurro, vuelve a mis labios.

Tras estar un rato besándome hace que giremos y quede yo ahora encima. Y aquí estoy, besando su cuello, dándole mordisquitos y sonriendo cada vez que suelta un pequeño gemido.

Nos vamos quitando la ropa cuidadosamente, sin prisa, pero sin pausa. Lanzamos la ropa al suelo y volvemos a besarnos. Me separo un poco y le miro a los ojos.

Sus ojos derrochan deseo, derrochan amor, derrochan ganas de sentirme ya.

Y así, entre besos, entre miradas, entre sonrisas es como me hace suya por no se cuanta vez.

Es cuando vuelvo a sentir todo lo que sentía la primera vez que lo hice con él. Vuelvo a sentirle, vuelvo a gemir de placer, vuelvo a volverme loca.

Y como no, vuelvo a tocar con las yemas de los dedos lo llamado paraíso. Aquello que siento cuando me hace suya, cuando nos hacemos uno. Cuando unimos nuestros gemidos.

Poco a poco nuestras respiraciones son más entre cortadas, más deseosas de seguir, más apasionadas…

Acabamos con un “te quiero” por parte de los dos. Quizás sea el más sentido, el que más nos llamó la atención, con el que más sonreímos. ¿Por qué?, no lo sé.

Solo sé que todo a su lado es mejor, todo lo bueno lo sientes más, te llama más la atención…


Ya estamos en Madrid. Quiero volver a París con él. Quiero pasear con él otra vez por las calles de París. Simplemente quiero que nos besemos cuando nos dé la gana. Que no nos cortemos ni un pelo.

Ahora es cuando nos entra nostalgia y queremos ser una pareja más. Una pareja más que se besan en plena calle…

Ahora ya nos tenemos que separar, ya tenemos que hacer vida con la familia, y no quiero. No quiero separarme de él. Quiero estar las veinticuatro horas con él.

Odio las despedidas, no hay cosa más triste que las despedidas. Y es que se va a León, con su familia y amigos. Y yo me quedo aquí. Con los míos.

Estoy esperando a que baje de su casa, sí, estoy en mi coche, en su portal. No me he atrevido a subir a su casa y verle cerrar la puerta con la maleta. ¿Por qué? Porque no quiero que se vaya.

Ya bajó y yo salí del coche. Ninguno de los dos nos atrevemos a pronunciar palabra, solo estamos abrazos. Yo estoy reprimiendo muchísimo mis lágrimas, pero finalmente se me escapan y todas salen.

Dani: Pequeña, no me llores, por favor…-acariciando mi pelo.
Cris: Va, vete ya…-separándome de él y limpiándome las lágrimas.- recuerda que te quiero muchísimo ¿eh?
Dani: Lo recuerdo, pero recuerda tú que yo te quiero más.

Nos damos un apasionado beso y ya, ambos cogemos nuestros coches y nos vamos, cada uno a su destino… Yo para mi casa y él para su casa… Pero de León…


Ya han pasado unos días, la verdad es que le he echado muchos de menos, pero con la familia ha sido todo más ameno.

Ya viene para Madrid. Ya le voy a ver. ¡Me muero de ganas de verle!, pero dice que me tiene que contar algo, no sé qué será, pero bueno, no me voy a poner en lo malo.

Hace un rato que me llamó. Ya está llegando a su casa. Le noto serio. Mucho. Cosa que me da ¿respeto, miedo? Sí, confío en él, pero nunca ha hablado conmigo tan serio, nunca ha durado tan poquito nuestra conversación cuando cada uno está en su tierra.

Está raro, o eso noto yo. Cuando le decía te quiero se le entre cortaba la voz…

Al rato me llama diciéndome que si puedo que vaya a su casa. Y así he hecho, ahora mismo estoy en el coche, yendo a su casa. Llego y aparco, espero un rato en el coche, la verdad es que estoy nerviosa y con un poco de miedo.

No sé qué me va a decir, no sé si va a ser bueno o malo. Aunque la verdad, por su tono de voz, por sus quebraderos de voz cada vez que le decía ‘te quiero’… me pienso más que es malo…

Subo a su casa y llamo al timbre. Nada más abrirme la puerta le miro, sonrío y me tiro a sus brazos. Le beso con pasión, olvidándome de lo que me tenía que decir.

Pero por desgracia él sí se acuerda y me separa. Pasamos y nos sentamos en su sofá, ni siquiera me siguió el beso antes. No sé qué coño le pasa.

Dani: A ver, Cris, pues que… que te he puesto los cuernos… Salí de fiesta con mis amigos, y bueno… fue un desliz… Iba un poco bebido también, y no sé... todo se nubló, todo se volvió negro y bueno… todos me animaban… y me la tiré… -Según iba hablando mis lágrimas invadían mis ojos. Yo, que quiera una eternidad con él, ahora, ya no quiero ni la hora de él. Estallo a llorar. Él hace el ademán de abrazarme pero me separo. No quiero que me toque…
Cris: No me toques… Ahora mismo me das tirria, te odio, me das asco… todo… Te diría que no te quiero ver más en lo que me queda de vida, pero trabajamos juntos… -me levanto del sofá aun llorando, no he dejado de llorar en todo el momento. Cojo mis cosas y tras echar un vistazo a su casa salgo de esta.

Cojo el ascensor y allí estallo a llorar más. No me esperaba esto la verdad… ¿Cuernos? ¿En un cuento Disney?... La verdad es que toda nuestra historia no ha sido un cuento Disney… Nuestra historia ha tenido muchos obstáculos. Baches de los que nos hemos caído y no hemos sabido levantarnos…

Llego a mi coche y lo pongo en marcha. Voy  a un parque de las afueras de Madrid. Quiero pensar. Estar sola. Sin que me pregunten. Ya llegará el momento de las preguntas, pero por ahora… por ahora no quiero que me hable nadie.

Llego al parque de las afueras de Madrid. Aquí vengo cuando necesito despejarme. Me relaja… Silencio el móvil y lo guardo en el bolso. Salgo y me siento en el morro del coche, más bien me tumbo.

Miro al cielo. Está atardeciendo… Y cómo no… me gustaría que él estuviera a mi lado… Sigo llorando como una energúmena… No me esperaba esto de él… Creía que había cambiado, creía que ahora todo iba a ser de color rosita… Pero no…

Una puta ilusa soy. Pensar en casarme con él. En tener una eternidad a su lado… La princesita se dio de bruces en este capítulo de la historia…

Sí… me di de bruces al pensar poder casarme con él. Al pensar que todo sería Disney. Al pensar que él cambió…

“Los hombres no cambian… siempre serán iguales…” esa es mi teoría de hoy…

Si hace unos días, meses, semanas, eras un cabrón con las mujeres, no eras fiel, las engañabas… siempre serás así…

Me duele pensar así… porque yo… yo le quiero… más de lo que tendría que quererle… Pero me es inevitable.

Él es mi droga, le necesito cerca para que mi corazón vuelva a latir. Necesito que me abrace, que me diga cualquier tontería… Pero hasta aquí hemos llegado… Yo echándole de menos y él acostándose con una cualquiera…

Esta anocheciendo, y ya hace más frio, pero estoy tan a gusto aquí… sin nadie, yo sola, pensando, llorando… mientras el frío choca con mi cuerpo y lo invade…

Les dije a mis padres que a lo mejor no iba a dormir… Porque fui a ver a Dani… por lo tanto tengo ropa en el maletero… en una mochilita…

No sé a dónde ir, no quiero que me pregunten, no quiero hablar del tema, solo quiero llorar. Pasarme la noche llorando y evadida del mundo del que me rodea.

Finalmente voy a casa de mis padres muy tarde, ya están hasta dormidos, por lo que me alegro. Porque si no estarían preguntando, y no, ahora no quiero hablar con nadie…

No tengo hambre, por lo que no como nada. Me voy directa a mi cuarto, cierro la puerta con sigilo para que no se despierten.


Los rayos frágiles del sol entran por mi ventana anunciando que ya está amaneciendo. No he pegado ojo en toda lo noche. Lo que sí he hecho ha sido llorar. Llorar muchísimo.

Cojo el móvil. Llevo sin mirarlo desde que lo silencié anoche. Lo pongo en sonido y veo que lo tengo lleno de Whats y llamadas perdidas…

Miro las llamadas perdidas, tengo unas doce o así. Son todas de él… ¿Para qué me llama? Las elimino todas y voy a los Whats.

De nuevo todos de él. Aquí tengo muchos Whats. Los leo todos y cada uno de ellos entre lágrimas.

Lo que más abunda en los mensajes son los “Por favor, Cris, perdóname…” ¿Qué le perdone? Me ha puesto los cuernos mientras yo le añoraba…

Estoy un rato más mirando sus Whats. Miro la hora y ya va siendo hora de ir al plató. Veo que se conecta. “En línea”, pero no me desconecto.

No dejo de mirar las dos palabras… “En línea”. No sé si quiero que me escriba o que pase de mí. No sé si quiero hablarle o pasar de él. Veo que ya no está “En línea” en su lugar está un “Escribiendo…”

Mi corazón se acelera, el miedo de no saber qué contestar a cualquier cosa que me pregunte o me diga me invade. Me salgo del Whats y comienzo a mirar la ropa para ponerme.

No tengo muchos ánimos, por lo tanto unos vaqueros, una camiseta y mis botas negras con tachuelas.

Salgo de mi cuarto tras hacer la cama. Sigo sin tener hambre, pero tengo que comer algo… Cojo una manzana verde y salgo para mi coche. El que hace unas horas estaba sentada en su morro llorando…

Apenas me he maquillado. Se me nota muchísimo que no he dormido nada y que me he pasado toda la noche llorando…

Entre tanto pensamiento llego a los estudios. Aparco y entro a los estudios. Saludo a seguridad y a más gente que está por aquí y voy directa a mi camerino. Cuando llego allí me siento en el sofá y me echo a llorar de nuevo.

No me imaginaba esto… me ha puesto los cuernos con una zorra… ¿De verdad a preferido tener una noche de sexo con una cualquiera y tirar todo lo nuestro a la primera papelera que encontró?

Tengo el guión en la mesita que tengo. Lo cojo y me lo estudio un poquito. Me cambio de ropa para ya no tener que cambiarme luego. Me pongo una bata y salgo a que me maquillen.

Cuando llego a maquillaje no dejan de preguntarme que qué me ha pasado. Se me nota a tregua que no estoy bien…

Les cuento todo a las maquilladoras y se quedan boqui abiertas. Me dicen que Dani es tonto, que no me merece…

Y como no, vuelvo a estallar a llorar. Menos mal que aun no me han maquillado.

Al rato de estar allí, llorando abrazada a Ruth, entra Anna acompañada con Dani.

Anna: ¿Pero Cris? ¿Por qué lloras? –Acercándose a nosotras corriendo. Se separa Ruth de mí y va a maquillar a Dani.
Cris: -Intento relajarme, pero no puedo. Sigo llorando.- Pues… que…
Anna: -Me coge del brazo y me lleva a su camerino. Una vez allí nos sentamos en el sofá. Me lanzo a abrazarla llorando.- va mi niña, ¿qué te pasó? ¿Por qué ni siquiera has saludado a…-hace una pausa y me separa lentamente.- ¿Qué hizo Dani, Cris?

Le cuento todo. No me corto de nada. Se levanta corriendo y va a maquillaje. Ni siquiera me dijo nada. Salgo corriendo detrás de ella.

Cris: ¡Anna, no le digas nada!

Llegamos a maquillaje y Anna empieza a echarle la bronca a Dani…

Anna: Dani, primero que sepas que te quiero mucho, pero… ¿Cómo puedes ser tan cabrón? ¿Cómo le haces eso a Cris? ¿Sabes cuánto te quiere? ¿Sabes lo mal que lo está pasando? ¿Sabes que  no ha dormido por ti? ¿Sabes que se ha pasado la noche en vela llorando? Daniel, le has puesto los cuernos… ¡¿Es que no piensas cambiar?! ¡Daniel! ¡Cris te adora! ¡¿Y se lo pagas poniéndole los cuernos?! Mira… es que no entiendo cómo puedes ser tan tonto. Llevo muchos años siendo tu amiga. Como si fuéramos hermanos somos. Y sé perfectamente que tú adoras con toda tu alma a Cris… Y te voy a hacer la gran pregunta… ¿has preferido tener sexo con una guarra y tirar a la basura todo lo vuestro?...

A medida que Anna iba hablando yo lloraba más. Al igual que Dani también… Se le saltaban tanto las lágrimas…

Dani: Fue un desliz… joder… -y llorando se marcha corriendo.

Le quiero muchísimo, pero tengo que aprender a dejar de depender de él… A dejar de que él sea el motivo de mi sonrisa…

Tengo que dejar de saber ser feliz si estoy a su lado…