Recuerdo
perfectamente que Dani salió tras de mí cuando salí corriendo del local.
Pero lo
cierto es que algo tardó… un par de minutos… pero cuando le vi detrás de mí
gritando que parase, yo corría más, pero finalmente…. Finalmente me alcanzó…
“Dani: -Agarrándome del brazo.- Pero, ¿qué te
pasa? –Girándome para que le mire.- ¿Por qué lloras? ¿Y por qué cuando te he
llamado corrías más? ¿Qué te he hecho? –Con tono desesperado.-
Cris: ¿Qué que me has hecho? ¿Eso es lo que te
preguntas? -Alzando la voz.- ¡Me has
hecho daño! ¡Mucho daño! ¡Te piensas que soy tu perrito faldero y no lo soy!
¡No me vas a tener cual perrito faldero! ¡No! ¡Estoy harta ya, harta! –Gritando.-
¡Harta de amarte, harta de necesitarte para poder ser feliz! ¡Harta de necesitar
que me des mimos! ¡Harta de que pienses que me tendrás siempre a tu lado, y que
si lo dejamos, a los meses, quieras volver, pues volvemos! ¡De eso estoy harta!
¡De que me tomes y me dejes! ¡Soy humana! ¿Sabes? ¡También tengo sentimientos!
¡Pero ya sé qué prefieres tu soltería antes de estar atado a una persona! ¡Y
eso es lo que más rabia me da! –Hago una pausa para tomar aire entre tantas
lágrimas derrochadas ya.- ¡Te he dado TODO de mí! ¡Me has usado…! Y ya no voy a
ser tan tonta como antes… Puede que ahora cambie, puede que ahora mande todo a
la mierda, puede que dejar mi ciudad natal, e irme, sea lo mejor…”
Recordar
aquella discusión que tuvimos, hace que cada palabra que recuerde, un montón de
lágrimas salgan de mis ojos.
Ni siquiera
le deje hablar… Cuando terminé mi discurso salí corriendo dirección mi casa,
para hacer las maletas e irme directa al aeropuerto…
Empieza a
anochecer y a refrescar, así que, con la música aún puesta, tiro dirección para
mi pisito.
Cuando llego
a mi casa entro a la ducha, y, una vez más, me vuelven a invadir los recuerdos
de mi pasado…
Supuestamente
vine aquí para olvidar todo… Todo lo bueno y lo malo a su lado… Pero ahora me
he dado cuenta de que nunca podré dejar de quererle, que por muchísimo tiempo
que pasemos separados, más le querré.
Y es que así
es el amor, el amor es ciego y duele… duele muchísimo… Más de lo que nos
podíamos imaginar…
¿Quién diría
que mucha gente, en la que me incluyo, fuéramos a llorar por amor?
Por más que
intento olvidarle, más está presente en mi cabeza… Es una adicción…
Eso de
depender de alguien, para poder ser feliz, para poder sonreír… Eso es jodido…
Pero sí es cierto, que muchas personas, en las que me vuelvo a incluir,
necesitan a alguien para… para vivir.
Porque es
cierto, que cuando todas las veces lo hemos dejado, mi mundo… mi mundo se ha
caído…
Mi mundo se
centró en llorar… Sólo quería estar a su lado, y lo único que estaba a mi lado
eran otros, a los que quiero mucho, pero él… Él no estaba a mi lado…
Mañana hace
unos 6 meses desde que me vine aquí… Todo habrá cambiado por allí…
Salgo de la
ducha y me pongo el pijama. Cuando voy a hacerme la cena, antes de entrar a la
cocina, paro en seco.
Me giro y
voy a mi habitación, empiezo a rebuscar y a rebuscar entre el armario. Nada, no
encuentro lo que busco.
Miro por
todos los muebles de la casa, y justo, cuando abro uno, me encuentro aquella
caja…
Aquella caja
que me trajo Anna. Aquella caja donde están todos los recuerdos pasmados…
La saco, la
dejo encima de la mesita auxiliar que hay frente a un sofá, y voy a la cocina.
Me hago la cena, algo rápido, y de postre chocolate… Mucho chocolate.
Me siento en
el sofá de lado, de forma que la caja grande quede frente mía.
Cojo el
helado de chocolate y, mirando las fotos, lo tomo.
Lloro una
barbaridad viendo las fotos. Son tantos recuerdos solamente pasmados en papel
fotográfico…
Cojo una al
azar y cuando la miro, millones de lágrimas recorren mis mejillas.
Una foto con
él, en París… De fondo la Torre Eiffel…
Cuando voy a
coger otra foto, sin antes dejar la foto con él en París en la mesita, para
ponerla en un marco, llaman al timbre…
Abro la
puerta, y lo primero que hago es tirarme al suelo y llorar. Muchos recuerdos,
buenos y malos, me llegan… No me lo esperaba…

