viernes, 5 de octubre de 2012

Capitulo 33. No me lo esperaba.





Recuerdo perfectamente que Dani salió tras de mí cuando salí corriendo del local.

Pero lo cierto es que algo tardó… un par de minutos… pero cuando le vi detrás de mí gritando que parase, yo corría más, pero finalmente…. Finalmente me alcanzó…

“Dani: -Agarrándome del brazo.- Pero, ¿qué te pasa? –Girándome para que le mire.- ¿Por qué lloras? ¿Y por qué cuando te he llamado corrías más? ¿Qué te he hecho? –Con tono desesperado.-
Cris: ¿Qué que me has hecho? ¿Eso es lo que te preguntas?  -Alzando la voz.- ¡Me has hecho daño! ¡Mucho daño! ¡Te piensas que soy tu perrito faldero y no lo soy! ¡No me vas a tener cual perrito faldero! ¡No! ¡Estoy harta ya, harta! –Gritando.- ¡Harta de amarte, harta de necesitarte para poder ser feliz! ¡Harta de necesitar que me des mimos! ¡Harta de que pienses que me tendrás siempre a tu lado, y que si lo dejamos, a los meses, quieras volver, pues volvemos! ¡De eso estoy harta! ¡De que me tomes y me dejes! ¡Soy humana! ¿Sabes? ¡También tengo sentimientos! ¡Pero ya sé qué prefieres tu soltería antes de estar atado a una persona! ¡Y eso es lo que más rabia me da! –Hago una pausa para tomar aire entre tantas lágrimas derrochadas ya.- ¡Te he dado TODO de mí! ¡Me has usado…! Y ya no voy a ser tan tonta como antes… Puede que ahora cambie, puede que ahora mande todo a la mierda, puede que dejar mi ciudad natal, e irme, sea lo mejor…”

Recordar aquella discusión que tuvimos, hace que cada palabra que recuerde, un montón de lágrimas salgan de mis ojos.

Ni siquiera le deje hablar… Cuando terminé mi discurso salí corriendo dirección mi casa, para hacer las maletas e irme directa al aeropuerto…

Empieza a anochecer y a refrescar, así que, con la música aún puesta, tiro dirección para mi pisito.

Cuando llego a mi casa entro a la ducha, y, una vez más, me vuelven a invadir los recuerdos de mi pasado…

Supuestamente vine aquí para olvidar todo… Todo lo bueno y lo malo a su lado… Pero ahora me he dado cuenta de que nunca podré dejar de quererle, que por muchísimo tiempo que pasemos separados, más le querré.

Y es que así es el amor, el amor es ciego y duele… duele muchísimo… Más de lo que nos podíamos imaginar…

¿Quién diría que mucha gente, en la que me incluyo, fuéramos a llorar por amor?

Por más que intento olvidarle, más está presente en mi cabeza… Es una adicción…

Eso de depender de alguien, para poder ser feliz, para poder sonreír… Eso es jodido… Pero sí es cierto, que muchas personas, en las que me vuelvo a incluir, necesitan a alguien para… para vivir.

Porque es cierto, que cuando todas las veces lo hemos dejado, mi mundo… mi mundo se ha caído…

Mi mundo se centró en llorar… Sólo quería estar a su lado, y lo único que estaba a mi lado eran otros, a los que quiero mucho, pero él… Él no estaba a mi lado…

Mañana hace unos 6 meses desde que me vine aquí… Todo habrá cambiado por allí…

Salgo de la ducha y me pongo el pijama. Cuando voy a hacerme la cena, antes de entrar a la cocina, paro en seco.

Me giro y voy a mi habitación, empiezo a rebuscar y a rebuscar entre el armario. Nada, no encuentro lo que busco.

Miro por todos los muebles de la casa, y justo, cuando abro uno, me encuentro aquella caja…

Aquella caja que me trajo Anna. Aquella caja donde están todos los recuerdos pasmados…

La saco, la dejo encima de la mesita auxiliar que hay frente a un sofá, y voy a la cocina. Me hago la cena, algo rápido, y de postre chocolate… Mucho chocolate.

Me siento en el sofá de lado, de forma que la caja grande quede frente mía.

Cojo el helado de chocolate y, mirando las fotos, lo tomo.

Lloro una barbaridad viendo las fotos. Son tantos recuerdos solamente pasmados en papel fotográfico…

Cojo una al azar y cuando la miro, millones de lágrimas recorren mis mejillas.

Una foto con él, en París… De fondo la Torre Eiffel…

Cuando voy a coger otra foto, sin antes dejar la foto con él en París en la mesita, para ponerla en un marco, llaman al timbre…

Abro la puerta, y lo primero que hago es tirarme al suelo y llorar. Muchos recuerdos, buenos y malos, me llegan… No me lo esperaba…


martes, 2 de octubre de 2012

Capitulo 32. La gota que colmó el vaso.



Y aquí estoy, en Londres. Paseando por sus calles, mirando a la gente, a los sitios…

Llego a un parquecito, me quedo mirándolo y finalmente, entro. Recorro todo el parque, miro a todas cosas. Los árboles, bancos, ardillas, gente corriendo, niños jugando, parejas besándose…

Y es cuando les veo besarse, sonreírse, acariciarse… y mi mundo se desploma. Deja todo de funcionar. Todo se para, todo tiene su fin…

Me siento en un banco, saco los cascos y me pongo música. Lo más alta posible.

La música empieza a sonar, a invadirme un poco de mí, pero no me invade del todo… Siempre tengo que pensar en lo mismo, en aquello que finalmente… hizo que nos separásemos…

Aunque ya hayan pasado unos… ¿seis?, sí, seis meses, aun sigo recordando ese día como si fuera ayer…

Me acuerdo de todo, pero especialmente algo que quedó muy marcado en mí…

Ese día propusimos de ir a cenar todos juntos, menos Irene, que se tenía que ir. Y después a tomar unas copas…

La cosa supuestamente iba de tranquis, pero todo se torció al entrar a aquel primer local… Las cosas empezaron a torcerse, muy poco, pero se torcieron un poco.

No sé qué pasó, pero Marina, la ahora ex novia, sacaba mucho el tema de casarse, y Marco igual… Algo no me pintaba nada bien, pero seguí disfrutando de aquella quedada.

La tarde continuó normal, pero con pullitas… Dani cada vez que Marco me cogía de la cara para besarme, él, rápidamente, cogía a Marina y la besaba.

He de decir que me moría de celos, de rabia por no poder ser yo la que probase por no sé cuánta vez aquellos labios que me tienen loquita.

Y ya en la cena, los cuatro, la cosa fue a peor. Marco y Marina, nos dijeron a Dani y a mí, que tenían algo importante que decirnos…

Pero Marco no se cortó y me dijo que también tenía una sorpresa para mí…

La cena transcurrió “normal” y llegó la hora de ir a tomar algo…

Fuimos a un local, y en este, ya todo se fue lo que viene siendo a la mierda…

Marco: -Acercándose a mí.- Cris ¿quieres casarte conmigo? –Me quedo paralizada, no sé qué decir.-
Cris: Pero Marco… Es que… somos muy jóvenes aún… eh… y bueno… me gustaría vivir más la vida… -Buscando alguna excusa que nunca llegó.- No… no creas que no me quiero casar contigo… pero… -Las palabras se me van acabando.-
Marco: Espera, que tengo otra cosita que decirte. –Sonriendo.-¡¡Que me trasladan fuera, a Nueva York a trabajar!!
Mi mundo se paraliza, no quiero, no quiero irme, no quiero dejar Madrid, aquí tengo todo… Pero cuando escucho a Marina y Dani hablar… Todo se cae.

Salgo corriendo del local, llorando, y pensando… ¿Por qué? Él no… él no se puede… no se puede casar…

No sé si le ha dicho que sí, o que no, porque tras oír a Marina he salido corriendo…”

Y así es como algo hizo que viniera a parar aquí… Sé que la cagué, que no afronté la realidad… Nadie quiere que su otra pareja, a la que aún amas, sea feliz con otra persona que no seas tú…

Puede que esa fuera la gota que colmó el vaso, y también hizo que ahora mismo estuviera aquí…

Puede que también algo más fuerte pasara aquel día que también hizo que dejara Madrid y viniera aquí…


lunes, 1 de octubre de 2012

Capitulo 31. Cambio de 180º.




Le escucho atenta y detenidamente, pero no abro los ojos. Hago que sigo en sueño, que sigo dormida sin escucharle.

Pasan los días y los días y Dani viene todos y cada uno de los días a verme al hospital. Y así Marco se va a casa, porque sí, Marco es el que se queda conmigo a dormir.

Y ya estoy fuera del hospital. Todos y cada uno de los días han venido mis padres, Irene, Marco, como no, y claramente también, Dani.

Todos esos días en el hospital, en los momentos que he estado sola, me ha dado por pensar, por pensar en todo, en mi pasado, en mi presente y en un posible futuro.

Mi pasado… Todo lo malo y lo bueno que me ha pasado junto a él, junto a Dani, que claramente, aún le sigo queriendo…

Mi presente… Este raro y extraño presente… En el que yo me imaginaba un presente junto a él, junto a lo que viene siendo el motivo de mi sonrisa… Y no… Estoy totalmente con otro chico…

Digamos que este chico no me hace sentir lo mismo que siento con Dani… Pero “le quiero”…

Entre tanto pensamiento llego a casa de mis padres, claramente iba en el coche con Marco, pero con la típica excusa de “Estoy muy cansada…”, me hice la dormida, y he pasado todo el viaje con los ojos cerrados… y pensando… pensando mucho…

Pasan y pasan los días, y yo ya estoy como antes, moviéndome de un lado para otro. Inquieta.

Vuelvo a ser la misma Cris de antes, bueno, casi. La misma Cris de antes era aquella enamorada de aquel chico de pelo pincho, barbita de tres días, completamente enamorador…

Hoy he quedado con Marco, Dani, su novia… ¿Marina? Sí, esa…, e Irene. Una vez estoy lista, salgo corriendo para la calle.

Al rato llegamos al local de siempre Marco, Irene y yo. Cuando me bajo del coche, alzo la mirada y veo a Dani mirarme atentamente, recorriendo mi cada milímetro de mi cuerpo, observándome mientras se mordía el labio inferior.

Y como no, yo hice lo mismo… Cuando bajé del coche, mi mirada se quedó fija al suelo, y, mientras cerraba la puerta, mis ojos iban ascendiendo, le observaba mientras nos íbamos acercando a ellos.

Nos saludamos, Dani y yo nos damos dos apasionados besos en cada mejilla, pero uno de ellos cae en mi comisura…

Mil sensaciones recorren mi cuerpo, mi piel se eriza, de mi boca sale un pequeño suspiro, como diciendo “echaba de menos estos besitos”, mis ojos se cierran y de repente… De repente todo deja de existir, todo deja de funcionar…

Los ojos se me cierran, y un montón de recuerdos me invaden… Recuerdos buenos, malos… Una lágrima recorre mi mejilla…

De repente, vuelvo al mundo real, me seco rápidamente la lágrima, aunque él ya la haya visto.

¿Y la de cosas que te puede pasar en apenas dos segundos?

Entramos al local, pero lo que yo no sabía era que mi vida iba a dar un cambio de 180º…