sábado, 3 de noviembre de 2012

Capitulo 34. Vuelvo a Madrid.




Me levanto del suelo con su ayuda, y me abrazo a él. Me pego todo lo que puedo a él.

Me escondo en su cuello y sigo llorando. Cojo aire, muchísimo aire, para volver a respirarle…

Para volver a sentir aquella fragancia que me dejaba tonta, que hacía que el mundo se parase, que hacía que, cuando la oliese, sonriera más que la última vez…

Cris: Pero, ¿qué… qué haces aquí? –Separándome un poquito de él.-
Dani: Venir a buscarte…
Cris: Dani… Yo… yo te he echado muchísimo de menos… -me vuelvo a pegar a él.-
Dani: ¿Te crees que yo no te he echado de menos? No había día que no me matara el tenerte tan lejos de mí…

Pasan los días, y él está conmigo, aquí en Londres. Volvimos a estar juntos, pero nunca supe que una pequeña discusión por el tema de volver a Madrid, que casi todos los días las teníamos, hiciese separarnos otra vez…

Ya pienso a pensar que el destino no nos quiere juntos, que hace todo lo posible por separarnos, y buscarnos otras parejas, pero nosotros… Nosotros vencemos al destino, y volvemos a juntarnos. Pero luego…

El destino se hace más fuerte que nosotros, y nos vuelve a separar… Y todo por una supuesta pequeña discusión…

El destino hace que, cuando menos te lo esperes, suceda algo… Algo bueno, algo malo…

Claramente, esta vez, el destino quiso hacer que lo pasáramos mal, y nos separó… Yo me quedé aquí, volví a estar como al principio… Y él… Él se fue…

¿Por qué tuvo que venir para luego volver a irse? ¿Por qué tuvo que hacerme ilusiones con un “Esta vez es la correcta.”? ¿Por qué creí que era la correcta? ¿De verdad tuve que pensar que era la correcta vez que lo volvimos a coger?

Son tantas preguntas… Sin ninguna respuesta…

Lo cogemos y lo dejamos… Parecemos niños pequeños…

Ha pasado ya varios meses, podemos decir que un año incluso, pero la verdad… La verdad es que no sé ni en qué día vivo…

Solo sé que ahora mismo estoy yendo dirección para el aeropuerto de Londres.

La verdad, es que tenía razón… Huí… Sí, por eso nos separamos otra vez… Volvió a salir el tema de volver a Madrid y el de que huí…

No lo dije antes, porque esta vez ganó la razón que el corazón…

Él tenía razón, muchísima, huí sin dejar que él hablase, y el corazón… El corazón fue muy débil, y no supo superar esa razón…

Doce de la mañana. Piso Barajas después de un año. Vuelvo a mi vida. Vuelvo a mi casa, a mi ciudad, a mi barrio…

Vuelvo a Madrid.

La de días que he deseado venir, y por fin lo he hecho.

Cojo un taxi y voy a mi casa, a mi piso que tenía “abandonado”…

Entro y lo primero que me encuentro es una foto con Dani, besándonos…

Me acerco a la entradita, dejo las llaves y cojo la foto… La miro un buen rato y estallo a llorar…

No lo dije, pero ya me independicé. Fue un paso que me ayudó él a dar…

Dejo la maleta y me voy a la ducha con buena música. Supersubmarina. ¿Cómo no?

Después de un par de minutos en la ducha, pensando en todo lo que me ha pasado desde que le conocí, desde que empezamos a ser un lío, desde que dejamos de ser ese lío y volvimos a salir, salgo y voy a casa de mis padres.

Cuando toco el timbre y me abren, mi madre no se cree que soy yo… Está paralizada en la puerta, mirándome de arriba abajo y embobada. Le sonrío.

Cris: Hola mamá, yo también te he echado de menos, eh. –riendo.
Domi: ¡¡Hija!! ¡¡Pero qué guapa estás!! ¡¡Estás muy delgada, más de lo que tú eres!! –paso dentro de la casa y mi madre sigue con sus preguntas de que si he comido bien y tal. Lo típico.

Pasa unas semanas de que estoy en Madrid. No me he atrevido a ir a ver a Dani… Para él sigo estando en Londres…

Salgo de mi casa con el chándal y los cascos puestos. Después de un año sin hacer nada de ejercicio, voy a practicar un poco.

Voy corriendo por las calles de Madrid al ritmo de Supersubmarina, Maroon 5, Extremoduro…

Ya se está haciendo de noche, pero yo sigo corriendo. Llevo un par de horas corriendo y estirando.

Paro un momento y me doy cuenta de que ya no hay nadie por la calle, de que es totalmente de noche…

La verdad, es que me da un poco bastante miedo estar sola por las calles de Madrid a estas altas horas de la noche…

Estoy bastante lejos de mi casa… “Va, Cris, una carrerita más y llegas a tu casa.”, me digo.

Echo a correr para mi casa, pero noto que alguien me persigue… Ya no llevo los cascos puestos, y noto sus pasos un poco más detrás de mí…

Llevo las manos al bolsillo y saco las llaves. Mientras corro voy buscando la llave exacta de la puerta del portal.

Mi casa aún está bastante lejos, y la que más cerca me pilla es la de él…

Veo su portal, y acelero el paso. Abro la puerta con rapidez y subo las escaleras de dos en dos hasta su piso.

Cuando llego a su puerta respiro hondo y aliviada… No sé quién sería el que me perseguía, pero ya sé que estoy segura…

Toco al timbre, y oigo que se acerca a la puerta tras un grito de “¡Ya va!”.

Sonrío como una tonta al oírle…

Abre la puerta y mi cara, antes sonriente, cambia de expresión…