Me levanto
del suelo con su ayuda, y me abrazo a él. Me pego todo lo que puedo a él.
Me escondo
en su cuello y sigo llorando. Cojo aire, muchísimo aire, para volver a
respirarle…
Para volver
a sentir aquella fragancia que me dejaba tonta, que hacía que el mundo se
parase, que hacía que, cuando la oliese, sonriera más que la última vez…
Cris: Pero,
¿qué… qué haces aquí? –Separándome un poquito de él.-
Dani: Venir
a buscarte…
Cris: Dani…
Yo… yo te he echado muchísimo de menos… -me vuelvo a pegar a él.-
Dani: ¿Te
crees que yo no te he echado de menos? No había día que no me matara el tenerte
tan lejos de mí…
Pasan los
días, y él está conmigo, aquí en Londres. Volvimos a estar juntos, pero nunca
supe que una pequeña discusión por el tema de volver a Madrid, que casi todos
los días las teníamos, hiciese separarnos otra vez…
Ya pienso a
pensar que el destino no nos quiere juntos, que hace todo lo posible por
separarnos, y buscarnos otras parejas, pero nosotros… Nosotros vencemos al
destino, y volvemos a juntarnos. Pero luego…
El destino
se hace más fuerte que nosotros, y nos vuelve a separar… Y todo por una
supuesta pequeña discusión…
El destino
hace que, cuando menos te lo esperes, suceda algo… Algo bueno, algo malo…
Claramente,
esta vez, el destino quiso hacer que lo pasáramos mal, y nos separó… Yo me
quedé aquí, volví a estar como al principio… Y él… Él se fue…
¿Por qué
tuvo que venir para luego volver a irse? ¿Por qué tuvo que hacerme ilusiones
con un “Esta vez es la correcta.”? ¿Por qué creí que era la correcta? ¿De
verdad tuve que pensar que era la correcta vez que lo volvimos a coger?
Son tantas
preguntas… Sin ninguna respuesta…
Lo cogemos y
lo dejamos… Parecemos niños pequeños…
Ha pasado ya
varios meses, podemos decir que un año incluso, pero la verdad… La verdad es
que no sé ni en qué día vivo…
Solo sé que
ahora mismo estoy yendo dirección para el aeropuerto de Londres.
La verdad,
es que tenía razón… Huí… Sí, por eso nos separamos otra vez… Volvió a salir el
tema de volver a Madrid y el de que huí…
No lo dije
antes, porque esta vez ganó la razón que el corazón…
Él tenía
razón, muchísima, huí sin dejar que él hablase, y el corazón… El corazón fue
muy débil, y no supo superar esa razón…
Doce de la
mañana. Piso Barajas después de un año. Vuelvo a mi vida. Vuelvo a mi casa, a
mi ciudad, a mi barrio…
Vuelvo a
Madrid.
La de días
que he deseado venir, y por fin lo he hecho.
Cojo un taxi
y voy a mi casa, a mi piso que tenía “abandonado”…
Entro y lo
primero que me encuentro es una foto con Dani, besándonos…
Me acerco a
la entradita, dejo las llaves y cojo la foto… La miro un buen rato y estallo a
llorar…
No lo dije,
pero ya me independicé. Fue un paso que me ayudó él a dar…
Dejo la
maleta y me voy a la ducha con buena música. Supersubmarina. ¿Cómo no?
Después de
un par de minutos en la ducha, pensando en todo lo que me ha pasado desde que
le conocí, desde que empezamos a ser un lío, desde que dejamos de ser ese lío y
volvimos a salir, salgo y voy a casa de mis padres.
Cuando toco
el timbre y me abren, mi madre no se cree que soy yo… Está paralizada en la
puerta, mirándome de arriba abajo y embobada. Le sonrío.
Cris: Hola
mamá, yo también te he echado de menos, eh. –riendo.
Domi: ¡¡Hija!!
¡¡Pero qué guapa estás!! ¡¡Estás muy delgada, más de lo que tú eres!! –paso
dentro de la casa y mi madre sigue con sus preguntas de que si he comido bien y
tal. Lo típico.
Pasa unas
semanas de que estoy en Madrid. No me he atrevido a ir a ver a Dani… Para él
sigo estando en Londres…
Salgo de mi
casa con el chándal y los cascos puestos. Después de un año sin hacer nada de
ejercicio, voy a practicar un poco.
Voy
corriendo por las calles de Madrid al ritmo de Supersubmarina, Maroon 5,
Extremoduro…
Ya se está
haciendo de noche, pero yo sigo corriendo. Llevo un par de horas corriendo y
estirando.
Paro un
momento y me doy cuenta de que ya no hay nadie por la calle, de que es
totalmente de noche…
La verdad,
es que me da un poco bastante miedo estar sola por las calles de Madrid a estas
altas horas de la noche…
Estoy
bastante lejos de mi casa… “Va, Cris, una carrerita más y llegas a tu casa.”,
me digo.
Echo a
correr para mi casa, pero noto que alguien me persigue… Ya no llevo los cascos
puestos, y noto sus pasos un poco más detrás de mí…
Llevo las
manos al bolsillo y saco las llaves. Mientras corro voy buscando la llave
exacta de la puerta del portal.
Mi casa aún
está bastante lejos, y la que más cerca me pilla es la de él…
Veo su
portal, y acelero el paso. Abro la puerta con rapidez y subo las escaleras de
dos en dos hasta su piso.
Cuando llego
a su puerta respiro hondo y aliviada… No sé quién sería el que me perseguía,
pero ya sé que estoy segura…
Toco al
timbre, y oigo que se acerca a la puerta tras un grito de “¡Ya va!”.
Sonrío como
una tonta al oírle…
Abre la
puerta y mi cara, antes sonriente, cambia de expresión…
