martes, 23 de julio de 2013

Capítulo 40. En secreto.


Dos meses. Dos meses de caricias, de besos por los rincones. Hace dos meses justamente volvimos a salir y la verdad es que esta vez lo llevamos en secreto. Nadie lo sabe. Nadie sabe que estamos juntos, nadie sabe que yo vuelvo a ser tan feliz porque estoy con él.

Hoy he quedado con él. Viene a mi casa, que vamos a pasar el fin de semana entre besos, caricias y todo, todito, todo.

Tocan mi timbre y yo voy corriendo a abrir. Veo que es él y le agarro del cuello de su camisa, tiro hacia mí y cuando está dentro de casa cierro la puerta. Doy un saltito, cogiendo impulso, y me subo a sus caderas. Le doy un besito.

C: hola, mi niño – sonriéndole dulcemente.
D: hola, cosita – me mira sonriendo mucho dulcemente y acto seguido me da otro beso - ¿Qué planes tienes para mí?
C: encerrarnos en mi cuarto, tumbados en la cama, haciendo el amor, riendo, besándonos, acariciándonos… ¿Te gusta?
D: me encanta – a dos milímetros de mis labios.

Empezamos a besarnos dulcemente, pero la intensidad aumenta y la temperatura empieza a subir.

Me lleva a mi cuarto y me tumba en la cama, besándome y desnudándome.
Hacemos el amor con pasión, con dulzura, con ñoñería… Cae a mi lado y nos quedamos abrazaditos.


domingo, 12 de mayo de 2013

Capitulo 39. Con un toque de amor.


(NOTA IMPORTANTE: Llevo mucho sin subir cap, y cuando lo subo es de pascuas a ramos. Entiendo que os hayáis desenganchado totalmente de la historia. Si no queréis que os mencione cuando vuelva a subir cap (que espero que sea pronto, porque quiero acabar ya la historia. Pero bueh, eso es cosa de mi inspiración...) me lo decís y no os menciono. No me va a sentar mal ni nada por el estilo. Así que decírmelo con total confianza, que no me enfado. :) Gracias por haberla seguido hasta un punto, o por haber leído algún cap. Un besito muy muy fuerte. Espero que os guste el capítulo.
Alicia.)


¿Qué hago? ¿Le sigo el beso hasta ese punto? Mi mente dice que pare, pero mi corazón dice que siga hasta el punto de la locura… Pero por mucho que mi mente me diga que no, yo sí voy a seguirle el beso.

Me acuerdo de un día. Un día cualquiera. Que estábamos discutiendo y acabamos haciendo el amor, como una preciosa reconciliación…

Me pone encima de él y empieza a besarme el cuello. Yo me río porque me hace cosquillitas con la barba. Una risita nerviosa, dulce.  Me mira a los ojos, me sonríe y seguidamente me da un pico. Nos levantamos del sofá y volvemos a besarnos como si no hubiera noche. Vamos yendo a su cuarto y cuando llegamos le tiro a la cama y empiezo a desnudarnos y a besarle como nunca. Con muchísima locura.

Hacemos el amor locamente, muy apasionadamente, pero siempre con ese toque que tanto me gusta. Ese toque que siempre le ponemos… AMOR.
 
Hacía tantísimo tiempo que no nos hacíamos uno… Que no nos fundíamos en uno… Que no nos dábamos amor… Volvemos a hacer el amor. Una y otra vez, recuperando el tiempo que hemos perdido. Nos dan las mil haciendo el amor, disfrutando del uno del otro, volviéndonos locos, alcanzando la locura máxima, el máximo placer. 



Dani: Perdóname por todo lo que te he hecho…
Cris: Sshh – alzo mi cabeza y me acerco a sus labios. Estamos abrazaditos con las piernas entrelazadas. Antes de besarle pronuncio esas palabras mágicas… Esas palabras que nos hace sonreír al instante de escucharlas – Te quiero… - pronuncio en susurro y acto seguido le beso.



domingo, 10 de febrero de 2013

Capitulo 38. Saboreándonos.




Acabo de salir de su casa, corriendo y llorando como una loca… ¿Por qué? ¿Por qué me está pasando esto? No… Yo pensaba que… Que estábamos bien… Pero no… Pobre de mí… Qué ilusa soy… Noto como alguien está detrás de mí, mirándome. Me pongo nerviosa y me giro. Le veo a él…

Cris: ¿Qué quieres? Ya me has dejado bastante claro que no querías hablar del tema…
Dani: Lo siento, Cris… De verdad… No sé qué se me ha pasado por la cabeza…
Cris: Se te ha pasado por la cabeza el que tienes miedo de perder tu soltería, de no ser libre, de no poder ir de viaje en viaje con tus amigos, de no poder salir y entrar cuando te da la gana, de tener que acordarte de una fecha, de nuestra fecha. Tienes miedo de enamorarte locamente, de hacer locuras por el amor, porque estás enamorado…  Pero tienes un problema, Daniel… Te acabas de dar cuenta de que ya te pasa todo eso. De que ya no quieres ser libre, de que ya no quieres ir con tus amigos de viaje en viaje, de que ya no quieres salir y entrar cuando te da la gana, de que quieres acordarte de una fecha… Te acabas de dar cuenta de que ya haces locuras por el amor… Porque estás enamorado… Pero ya me has perdido, Daniel… Me acabas de echar de tu casa por no querer hablar… ¡No me ha sentado nada bien!”

Y así, de repente, me viene ese recuerdo… Ese recuerdo malo… Ese recuerdo de la última vez que le dije de que si podíamos hablar… Me mira y me dice que no, que ahora no puede… Tiene los ojos llorosos…

Cojo mis cosas y salgo de allí, salgo con la mirada triste, perdida…

Y varios días después, solo sé de él por su hermano… Está mucho mejor, ya le dieron el alta hace unos días…

Todos los días he ido al mismo sitio de siempre. Aquel sitio donde me llevó al principio del todo, a un bosquecito. Y ahora mismo estoy yendo a él. Cuando llego, salgo del coche y me siento en el morro de este. Miro al infinito mientras dejo caer algunas lágrimas, cómo siempre… Miro a mi derecha, y no me puedo creer lo que mis ojos ven… Es él… Me pongo nerviosa, demasiado. No sé qué hacer.  Hago como si nada, y miro otra vez al frente, al infinito.

Las lágrimas salen de mis ojos, y sin darme cuenta, estoy sollozando. Lloro desesperadamente, necesito volver a tenerle entre mis brazos, necesito darle besos, decirle que le quiero, que me haga suya…

Me levanto del morro del coche, para irme a mi casa y me le encuentro. Pego un bote del susto y un pequeño gritito…

Cris: ¿Qué… qué haces aquí…?
Dani: Eh… ¿Tú?
Cris: Pregunté yo primero…
Dani: Pensar… Este es nuestro sitio… No sé, todo aquí era tan especial… Veníamos siempre que podíamos…
Cris: Entonces estamos igual… Yo también he venido para pensar…
Dani: El no dejarte hablar el día del hospital… Lo siento, fue un error… - Se acerca a mí y me coge de la cara – Pequeña, siempre estoy igual… Siempre estoy cometiendo errores… Tienes que conseguir olvidarme…
Cris: - pongo mi dedo índice en sus labios – calla… De los errores se aprende, Dani…
Dani: Lo sé, pero yo siempre los cometo, y nunca aprendo… ¿Me aceptas una cosa?
Cris: ¿El qué?
Dani: ¿Te puedo invitar a cenar hoy en mi casa?
Cris: Dani… No sé…
Dani: Por favor, Cris… Quiero que hablemos…
Cris: Vale… Pues a las nueve estoy en tu casa. Hasta ahora, Dani – le doy un suave beso en la mejilla y voy a mi casa. Me cambio de ropa, no me arreglo mucho. Unos vaqueros, unas botas y una camiseta. Me arreglo un poco el pelo y me pinto un poco los ojos. Me siento en el sofá y pienso. Pienso mucho… ¿Qué me querrá decir? La verdad, es que yo le tendría que decir varias cosas, pero no sé me ocurre cómo empezar a decirle todo…

Nueve menos veinte. Cojo el coche y voy a su casa. Llego un poco bastante pronto, pero ya no sabía qué hacer en mi casa, y para él la puntualidad es tan importante… Pico al telefonillo, y me abre. Subo por el ascensor, y cuando llego a su rellano, me pongo nerviosa… No sé porqué ahora estos nervios…

Nos saludamos. Dos besos en las mejillas. Esos besos que tanto odio para cuando trata de que nos veamos nosotros. Dejo mi bolso y mi abrigo en su sofá. En ese sofá donde tantas veces me ha hecho suya…

Pasa la cena y llega el momento… Tarde o temprano tendríamos que hablar… Habla, y habla, y habla… No deja de echarse las culpas y yo de decirle que yo también tenía culpa en las cosas que decía. Pero llega mi momento… Le digo todo lo que siento y no sé cómo, acabamos besándonos… Un beso lento, tranquilo, sin prisa. Saboreándonos…

martes, 1 de enero de 2013

Capitulo 37. Sin él no soy nada.


[No me gusta mucho hacer que estén de hospitales y tal, peeeeero es que para lo que tengo pensado, necesitaba que estén de hospitales... ¡Gracias por leerme! ¡Feliz Año Nuevo! ¡Espero que os guste!]

Dejo el móvil y voy rápidamente al hospital. ¿Por qué narices la gente no va con cuidado? Siempre sufren los mismos…

Llego al hospital, aparco y salgo corriendo para la sala de espera que me dijo Nacho. Nunca pensé que correría tan rápido al llevar tacones…

Llego y veo a Nacho, lo primero que hago es tirarme a sus brazos, y llorar…

Cris: ¿Có…cómo está? –entre sollozos.
Nacho: No lo sé… Ahora nos dirán… -con la voz débil.

Llevamos cinco minutos esperando, los cinco minutos más largos de mi vida, los cinco minutos que han parecido horas… Necesito saber ya algo…

Cris: Ahora vuelvo, si sale el médico envíame un whats, por favor…
Nacho: Lo haré, tranquila… -sonriendo levemente.

Salgo de la sala y me voy a la calle. Me siento en un banco, y me abrazo a mí misma porque hace fresquito…

Empiezo a recordar aquel día otra vez… Empiezo a recordar todas las jodidas sonrisas cómplices, todo lo bueno y lo malo…

Cris: ¿El qué, qué es? ¡Va, dímelo ya! –muy impaciente.-
Dani: ¡Pedroche, Pedroche! ¡Traaanquila! ¡Que te lo daré, pero en los postres! –riendo.
Cris: Eres muuuuuuy malo… ¡No me puedes dejar con esta intriga, jo!
Dani: Sí, sí que puedo. –riendo.
Cris: Pero… ¿a qué no lo vas a hacer?
Dani: ¿Te apuestas algo?
Cris: Mmmm…. No…
Dani: -se ríe más.- Ay, Pedrochada, que no te apuestas nada porque sabes que sí lo voy a hacer… -descojonándose.
Cris: Ya veremos qué hacemos esta noche… Ya veré si te dejo con las ganas o no.
Dani: No eres capaz.
Cris: ¡Uy, que no soy capaz, dice!”

Ese pique… Uno de los piques más normales que teníamos… Empiezo a llorar. Escondo mi cara entre mis manos, mientras sigo llorando.

Todo acabó ya… Todo se desvaneció… Mi mundo se fue a pique… Porque sin él no soy nada.

Dani: Bueno, cariño, que me da cosica dejarte con la intriga… -sonriendo. Va a su cartera y saca dos folios, o algo así parece.- Aun queda para nuestro aniversario, pero es que para ese día no había nada aquí en Madrid…
Cris: ¿Pero qué es? ¡Dámelo ya, jo!
Dani: Espero que te guste mi regalo de aniversario, princesita.

Lo cojo y me quedo muy embobada. Dos entradas para el concierto de Supersubmarina de hoy. Sonrío, sonrío muchísimo. Me levanto y le beso.

Cris: ¡Aay, Dios, pero qué precioso eres!
Dani: - se ríe – Más preciosa eres tú, pequeña. –Pagamos y nos vamos al coche. Voy como una niña pequeña, con las entradas en una mano y agarrada de su mano, y sonriendo. Sonriendo mucho. – Me encanta que sonrías así.
Cris: A mí me encanta que sonrías o rías por cualquier cosa que haga… -Me acerco a él muy lentamente y empiezo a besarle. El beso sube de temperatura y de intensidad. Me separo dejándole con las ganas y me monto en el coche - ¡Vamos, Martínez! ¡Que los he visto mucho más rápido! –riendo.
Dani: - Se sube – eres muuuuuuy mala, Pedroche; pero me enamoras cada día más. –sonriendo dulcemente.”

Me llega un whats que me saca de mis pensamientos; cojo rápidamente el móvil y pongo la contraseña para desbloquearlo. De los nervios no atino; a la segunda, lo consigo.

Es Nacho; lo abro rápidamente y me dice que suba ya, y así lo hago. Me levanto rápidamente e intento correr. Pero de los nervios y con los tacones, no voy muy rápido…

Paro y me los quito y vuelvo a correr. En una mano llevo los tacones, y en la otra tengo el móvil. Voy leyendo lo que me pone Nacho, y cuando llego a la habitación que le han dado, paro en seco. Me pongo los zapatos y leo el último whats de él…

Empiezo a llorar, pero me da igual. Aunque él no me quiera ver, yo a él sí le quiero ver.

Entro a la habitación finalmente, tras conseguir dejar de llorar. Voy lentamente hacia la cama donde está tumbado.

Cris: - ya al lado de los dos – Ho..hola… -en un hilo de voz.
Dani: Hola… - veo que se le escapa una sonrisa, pero rápidamente aparta la mirada de mí.
Cris: Dani, ¿podemos hablar? – veo que se lo está pensando. Por favor, que me diga que sí…