“Acabo de salir de su casa, corriendo y
llorando como una loca… ¿Por qué? ¿Por qué me está pasando esto? No… Yo pensaba
que… Que estábamos bien… Pero no… Pobre de mí… Qué ilusa soy… Noto como alguien
está detrás de mí, mirándome. Me pongo nerviosa y me giro. Le veo a él…
Cris: ¿Qué quieres? Ya me has dejado
bastante claro que no querías hablar del tema…
Dani: Lo siento, Cris… De verdad… No
sé qué se me ha pasado por la cabeza…
Cris: Se te ha pasado por la cabeza
el que tienes miedo de perder tu soltería, de no ser libre, de no poder ir de
viaje en viaje con tus amigos, de no poder salir y entrar cuando te da la gana,
de tener que acordarte de una fecha, de nuestra fecha. Tienes miedo de
enamorarte locamente, de hacer locuras por el amor, porque estás
enamorado… Pero tienes un problema,
Daniel… Te acabas de dar cuenta de que ya te pasa todo eso. De que ya no
quieres ser libre, de que ya no quieres ir con tus amigos de viaje en viaje, de
que ya no quieres salir y entrar cuando te da la gana, de que quieres acordarte
de una fecha… Te acabas de dar cuenta de que ya haces locuras por el amor…
Porque estás enamorado… Pero ya me has perdido, Daniel… Me acabas de echar de
tu casa por no querer hablar… ¡No me ha sentado nada bien!”
Y así, de
repente, me viene ese recuerdo… Ese recuerdo malo… Ese recuerdo de la última
vez que le dije de que si podíamos hablar… Me mira y me dice que no, que ahora
no puede… Tiene los ojos llorosos…
Cojo mis
cosas y salgo de allí, salgo con la mirada triste, perdida…
Y varios
días después, solo sé de él por su hermano… Está mucho mejor, ya le dieron el
alta hace unos días…
Todos los
días he ido al mismo sitio de siempre. Aquel sitio donde me llevó al principio
del todo, a un bosquecito. Y ahora mismo estoy yendo a él. Cuando llego, salgo
del coche y me siento en el morro de este. Miro al infinito mientras dejo caer
algunas lágrimas, cómo siempre… Miro a mi derecha, y no me puedo creer lo que
mis ojos ven… Es él… Me pongo nerviosa, demasiado. No sé qué hacer. Hago como si nada, y miro otra vez al frente,
al infinito.
Las lágrimas
salen de mis ojos, y sin darme cuenta, estoy sollozando. Lloro
desesperadamente, necesito volver a tenerle entre mis brazos, necesito darle
besos, decirle que le quiero, que me haga suya…
Me levanto
del morro del coche, para irme a mi casa y me le encuentro. Pego un bote del
susto y un pequeño gritito…
Cris: ¿Qué…
qué haces aquí…?
Dani: Eh…
¿Tú?
Cris:
Pregunté yo primero…
Dani: Pensar…
Este es nuestro sitio… No sé, todo aquí era tan especial… Veníamos siempre que
podíamos…
Cris:
Entonces estamos igual… Yo también he venido para pensar…
Dani: El no
dejarte hablar el día del hospital… Lo siento, fue un error… - Se acerca a mí y
me coge de la cara – Pequeña, siempre estoy igual… Siempre estoy cometiendo
errores… Tienes que conseguir olvidarme…
Cris: -
pongo mi dedo índice en sus labios – calla… De los errores se aprende, Dani…
Dani: Lo sé,
pero yo siempre los cometo, y nunca aprendo… ¿Me aceptas una cosa?
Cris: ¿El
qué?
Dani: ¿Te
puedo invitar a cenar hoy en mi casa?
Cris: Dani… No
sé…
Dani: Por
favor, Cris… Quiero que hablemos…
Cris: Vale…
Pues a las nueve estoy en tu casa. Hasta ahora, Dani – le doy un suave beso en
la mejilla y voy a mi casa. Me cambio de ropa, no me arreglo mucho. Unos
vaqueros, unas botas y una camiseta. Me arreglo un poco el pelo y me pinto un
poco los ojos. Me siento en el sofá y pienso. Pienso mucho… ¿Qué me querrá
decir? La verdad, es que yo le tendría que decir varias cosas, pero no sé me
ocurre cómo empezar a decirle todo…
Nueve menos
veinte. Cojo el coche y voy a su casa. Llego un poco bastante pronto, pero ya
no sabía qué hacer en mi casa, y para él la puntualidad es tan importante… Pico
al telefonillo, y me abre. Subo por el ascensor, y cuando llego a su rellano,
me pongo nerviosa… No sé porqué ahora estos nervios…
Nos
saludamos. Dos besos en las mejillas. Esos besos que tanto odio para cuando
trata de que nos veamos nosotros. Dejo mi bolso y mi abrigo en su sofá. En ese
sofá donde tantas veces me ha hecho suya…
Pasa la cena
y llega el momento… Tarde o temprano tendríamos que hablar… Habla, y habla, y
habla… No deja de echarse las culpas y yo de decirle que yo también tenía culpa
en las cosas que decía. Pero llega mi momento… Le digo todo lo que siento y no
sé cómo, acabamos besándonos… Un beso lento, tranquilo, sin prisa.
Saboreándonos…
¿Y esta historia? Ya ni me acordaba de ella... ¡No! mentira, si me acordaba, pero hacía casi dos meses que no subías amor, lo echaba de menos.
ResponderEliminar¡Qué recuerdo mas malo el del principio eh! Y lo de que Dani le ha dicho que no me ha sentado como una pata' en el culo, pero bueno, que vamos a hacer...
Ver así a Cris me deja mal, pero menos mal que a los dos se les cruza el cable y se les ocurre ir a aquel sitio donde todo comenzó, me encanta que Dani la vez y la convenza para ir a cenar.
¡Asdfghjkladfghjjkl! ¡muero! No se de qué ira la cena, ni como son los platos, ni la cubertería que usan, pero lo de que se acaban besando es precioso, ¿Reconciliacion? :)
Bueno, te quiero mucho pesadilla, nunca lo olvides ♥